Pilares de nuestra educación

PILARES DE NUESTRA EDUCACIÓN

  1) EDUCAR EN LA PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA: Es primordial para una educación para la vida, que dentro de la escuela Marista se viva una auténtica educación democrática, ya que sólo en ésta se desarrollan la capacidad crítica, la participación, la responsabilidad y la búsqueda del bien común. En la escuela Marista se trata de que el grupo, todos y cada uno de los participantes en el proceso educativo genere sus análisis, produzca sus conocimientos, evalúe y cuestione sus conocimientos y su práctica.     2) EDUCAR EN LA LIBERTAD:   La Educación sólo es posible en la libertad.  Sólo en la libre posibilidad de elegir, construye el educando su propia e inconfundible personalidad.   Sólo en la libre opción, puede darse la responsabilidad y compromiso.   Marista02 Para una educación de la libertad hay que superar la forma de pensar que da por sentado que libertad y disciplina son antagónicas.  Si la disciplina se considera como un recurso externo al individuo se acudirá al silencio, a la atención forzada, al orden para obtener “educación”.  Las metodologías meramente disciplinarias tienden más a llenar funciones que a suscitar modos de ser, más a cumplir tareas, que a lograr la plena y voluntaria participación de los estudiantes.   La disciplina necesaria para educar en la libertad es la que proviene de la convicción personal y de las exigencias de la vida grupal. Educar en la libertad supone contar con estructuras educativas, que garanticen el logro de ese hombre libre, crítico, moral y creador, meta fundamental de la educación para la vida.   3) EDUCAR EN LA JUSTICIA:   Educar en la justicia conlleva por parte de educadores y educandos, la adopción de unos valores diametralmente opuestos al “adquirir, poseer y lucrar” de la ideología dominante.  Sólo así, por la adopción de nuevos valores: compartir, servir, solidaridad, misericordia, se podrá ordenar todo el quehacer educativo para lograr despertar la facultad crítica y detectar las causas estructurales de la injusticia, saber reaccionar ante ellas y formar hombres nuevos con capacidad y decisión para ser agentes de transformación social.   4) EDUCACIÓN EN LA ESPERANZA:   La educación será tanto más válida, cuanto más ayude a cada persona en esta tarea de hacer real el proyecto de ser ella misma, como la mejor forma de concretar el proyecto histórico que Dios quiere para cada uno y para la sociedad. Para educar para la vida y transmitir vida en nuestra labor educativa, hemos de levantar la vista a Jesús, Señor de la historia y ser, adictos de la esperanza en medio y contra todas las contradicciones y dificultades.   5) EDUCACIÓN EN VALORES: Amar el bien, amar la verdad y responder a las necesidades de libertad, de justicia, de amor al prójimo, de respeto a los demás, de paz, de trabajo, de derechos humanos deben ser el objetivo que proponga la escuela en la formación de la persona humana. El objetivo será la formación del ser humano hecho a imagen y semejanza de Dios.   La escuela no sólo debe asumir una elección de valores culturales, sino también una elección de valores de vida que deben estar presentes de manera permanente.  Estos deben realizarse como una comunidad en la cual se expresen por medio de auténticas relaciones interpersonales.   Sustentamos nuestra cadena de valores en Jesús, modelo de verdadera libertad y el valor por el que vivió, es decir el amor, la compasión y la justicia que tiene como referente LA PERSONA. a. DIGNIDAD HUMANA: Procuramos en nuestra forma de ser y en el trato hacia los demás, conferir igual dignidad, respeto y honra porque todas las personas son hechas a imagen y semejanza de Dios. b. GENEROSIDAD (REPARTICIÓN): Sin la limitación del apego a las cosas materiales, ni al condicionar la medida de nuestra entrega a un determinado ingreso, compartimos una misión en la que procuramos que cada uno de los miembros de la comunidad, con el que tenemos contacto (compañeros, padres de familia y/o alumnos), puedan tener lo que necesita en los términos del amor y  compasión. c. SOLIDARIDAD HUMANA: Porque creemos que todos los seres humanos somos hermanos y hermanas, hijos de un mismo Padre, asumimos la expresión de Jesús “cualquier cosa que hagas al más pequeño de mis hermanos a mí me o hacen”, por lo que acogemos a TODOS los miembros de la comunidad educativa marista. d. SERVICIO: Como una familia inspirada en el Espíritu de Dios asumimos las responsabilidades de nuestro quehacer diario, como un ministerio de servicio en favor de las necesidades de nuestros hermanos.

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