Las pantallas forman parte de la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. Están presentes para comunicarse, entretenerse, buscar información y, cada vez más, para aprender.
Pero tener acceso a más tecnología no significa necesariamente aprender mejor.
La pregunta importante no es cuántas herramientas digitales utiliza un alumno, sino cómo, cuándo y para qué las utiliza. Porque hay aprendizajes que pueden enriquecerse con una pantalla, pero otros necesitan experimentar, conversar, escribir, crear, trabajar con alguien más o simplemente detenerse a pensar.
En el Colegio México Roma, entendemos la tecnología desde esta perspectiva: como una herramienta que puede enriquecer el aprendizaje cuando existe detrás de ella una intención educativa.
Tecnología sí, pero con un propósito
Una herramienta digital puede abrir muchas posibilidades: investigar un tema, acceder a diferentes fuentes de información, desarrollar una idea, crear contenidos o encontrar nuevas formas de resolver un problema.
Sin embargo, la tecnología por sí sola no genera aprendizaje.
Lo verdaderamente importante ocurre cuando el alumno puede preguntar, analizar, relacionar información, experimentar y utilizar aquello que descubre para construir sus propias respuestas.
Por eso, dentro de nuestra propuesta educativa buscamos que los recursos tecnológicos acompañen el aprendizaje sin sustituir experiencias esenciales para el desarrollo de nuestros alumnos.
Knotion: tecnología que acompaña una forma diferente de aprender
Una de las herramientas que forman parte de la experiencia educativa del Colegio México Roma es Knotion, ecosistema que el colegio incorporó desde 2017.
Su metodología trabaja a partir de retos y situaciones de la vida real que invitan a los alumnos a investigar, comprender problemáticas, generar propuestas y llevar algunas de ellas a la acción. El propio modelo educativo del colegio integra este proceso para favorecer el pensamiento crítico, creativo e innovador.
Esto cambia la manera de entender la tecnología en el aula.
El dispositivo deja de ser únicamente una pantalla para consumir información y puede convertirse en una herramienta para investigar, crear, colaborar y resolver.
El objetivo no es formar alumnos que simplemente sepan utilizar tecnología, sino que aprendan a hacerlo con criterio, responsabilidad y propósito.
También hay momentos para aprender sin una pantalla Integrar tecnología también implica reconocer cuándo no es necesaria.
Una conversación con un compañero desarrolla habilidades que una aplicación no puede sustituir. Escribir, construir, experimentar con materiales, participar en actividades físicas, expresar una idea frente a otros o resolver algo en equipo también forman parte del aprendizaje.
Por eso, la pregunta que debe acompañar cada experiencia educativa es: ¿Qué necesita el alumno para aprender mejor?
En ocasiones será una herramienta digital. En otras, necesitará observar, experimentar, dialogar o trabajar junto con alguien más.
Encontrar ese equilibrio permite que la tecnología ocupe el lugar que realmente le corresponde: ser un medio para aprender y no el objetivo del aprendizaje.
El maestro sigue haciendo la diferencia
En un entorno con acceso inmediato a grandes cantidades de información, el papel del educador adquiere todavía más importancia.
El docente acompaña al alumno para ayudarlo a formular preguntas, distinguir información relevante, relacionar conocimientos y encontrar diferentes caminos para resolver un reto.
Esta presencia también conecta con la formación marista del Colegio México Roma, donde buscamos que los alumnos sean protagonistas de su aprendizaje sin dejar de contar con el acompañamiento cercano de sus educadores.
La tecnología puede proporcionar recursos; el educador ayuda a convertirlos en una experiencia de aprendizaje con sentido.
Prepararlos para un mundo digital también es enseñarles a pensar
El modelo educativo del Colegio México Roma busca desarrollar competencias de pensamiento crítico, creativo, tecnológico y científico, además de impulsar proyectos que permitan aplicar el aprendizaje y generar un impacto en el entorno.
Por eso, preparar a nuestros alumnos para un mundo cada vez más digital significa mucho más que enseñarles a utilizar dispositivos.
Significa ayudarlos a desarrollar curiosidad para preguntar, criterio para elegir, creatividad para proponer, autonomía para aprender y responsabilidad para utilizar las herramientas que tienen a su alcance.
En el Colegio México Roma, tecnología, aprendizaje y formación humana forman parte de un mismo camino.
Porque al final, innovar en educación no significa utilizar más pantallas. Significa saber cuándo utilizarlas y aprovecharlas para aprender mejor.